lunes, 31 de agosto de 2015

Hospitales... Qué lugares, tan gratos para conversar...

Si. Funcionan.
Habiendo recortes de personal y de material, y siendo dirigidos por papanatas con un curso de gerencia como todo mérito, sorprendentemente, los hospitales, FUNCIONAN.
Cuando llegas a Admisión, te atiende una señora con pinta de solterona amargada (o casada más amargada aún), de esas con el peinado de peluquería antigua con muuucha laca, muuuucho maquillaje y un modelito de nochevieja nada apropiado para estar de cara al público en un hospital, que ni te mira a la cara y se limita a preguntarte una y otra vez:
 "¿Nombre?", "¿Nombre?", "¿Nombre?"… Como si fueras gilipollas o sorda, y tras 25 minutos escribiendo en el ordenador, con mucho esfuerzo, te da un papel, una pulserica con tus datos y te dice que sigas la línea roja. Te sientes como un pollo camino del matadero. Inevitablemente piensas en la de gente joven y preparada que está en su casa sin trabajo, y lo a gusto que estaría esta señora trabajando en una churrería, o haciendo patchwork de ese con las vecinas...

A estas simpáticas trabajadoras, las ponen ahí para espantar a los pacientes, y que el que no tenga algo mu grave, se rinda antes de que llegue su turno y se vaya a su casa.

O también puede ser que esa pobre señora esté hasta el moño de aguantar a jefes y/o jefas con órdenes absurdas y no pueda más con su vida, o que tenga algún problema personal. No se puede juzgar.
Todo puede ser... Porque aunque no lo parezca, son humanas.


Pues bien, con tu papelico y tu pulserica, sigues la línea roja, como si de un programa de Milikito se tratase, y cuando por fin llegas a tu destino (después de recorrer medio hospital, subir y bajar escaleras, cruzar pasillos y atravesar salas), a lo lejos ves a una enfermera muy sonriente que te ve llegar y te llama por tu nombre: "¡Pepita!, vente para acá!.


Tu subes las cejas y sonríes, como pensando "Menos mal que me han rescatado de esta gymkana hospitalaria con buenas maneras, porque ya iba con la lengua fuera y asustá de lo que me podía encontrar!".
Te dice "Yo me llamo Mariángeles, vente que te enseño tu habitación"…¡Vaya!, que más que estar a punto de ser rajada en 4 puntos de la barriga, pareciera que estés llegando a un Spa de 5 estrellas con servicio de habitaciones incorporado... Bueno, excepto por el mobiliario, la iluminación, la ropa de cama y la decoración de las instalaciones, que sigue siendo la misma que cuando inauguraron el hospital, en la Guerra Civil Española… "Vintage" le llaman ahora a eso...
Te dan el ya famoso camisón enseñaculos, y te dicen que te desnudes y te lo pongas, que en un momento pasarán a por ti pa llevarte al matadero… Mientras tanto, te presentas a tu vecina de cama, e intercambias información de las enfermedades que os han llevado a las dos a estar en tan paradisíaco lugar con todos los gastos pagados.
En 2 minutos aparece otra enfermera sonriente con una pila de cosas en las manos, te saca sangre, te pone una inyección, te coge la vía, y te dice que ahora vienen a tomarte la tensión. Antes de terminar de decir la frase, ya está allí la otra con el aparato de la tensión… Es un ir y venir de enfermeras y auxiliares perfectamente organizadas y acompasadas, y todas simpáticas, con una sonrisa en la cara, que en esos momentos de incertidumbre, se agradece mucho! Si, siempre hay UNA que ni es simpática, ni casi parece humana. A veces pienso que en los castings para dar los puestos, las eligen y las van repartiendo una a una por cada planta del hospital, no se vayan a pensar los pacientes que los sanitarios son todos amables y disfrutan con su trabajo...

Aparece una doctora pizpireta y sonriente que, agitando las manos con dos papeles, me dice: "¡Hola!, sólo si estás de acuerdo, durante la operación te quitaremos 2 gramos de grasa para un estudio genético"
¿¿¿¿¿¿ DOS gramos ??????, ¿Sólo? ¿Y por qué no dos kilos? y yo le firmo 100 papeles si hace falta!... Pero dice que no, que sólo necesitan 2 gramos pal estudio…Vayapordios!… Con la cantera que tienen conmigo, no aprovecharla...

Se los firmo, por supuesto, a ver si por este estudio van a descubrir la forma de licuar la grasa abdominal con cerveza o cuñas de chocolate…Quién sabe…
Hay que colaborar con la Ciencia!. Total, dos gramos menos de grasa que tengo. Lo mismo cuando salga entro en una 42 de Zara.

El resto de la historia es lo de siempre… Cuando estás en pelota picá con el camisón enseñaculos puesto, esperando sin saber si sentarte en el sillón verde, si tumbarte en la cama, o darte un paseo por las instalaciones, llega la celadora a recogerte (pobre señora, tan pequeña y tener que empujarme a mi y a la cama de hierro de antes de la guerra por 25 pasillos y 4 ascensores más pequeños que la cama), vas tumbada mirando hacia el techo, viendo pasar las luces, como en las películas… Eso mola.

Llegamos al quirófano, una habitación vacía, helada, gigantesca, llena de gente vestida de verde y con mascarilla, con la camilla y los focos esos tan típicos en el centro… Impone. Tu vida está en manos de esas personas, te pongas como te pongas.


Lo de que haga tanto frío en los quirófanos lo investigué después. Es porque a los microbios les gusta el calor, y manteniéndola fría, evitan infecciones. Lo que no han pensado es que el paciente puede morir helado, sin infección, pero helado. Y a ellos les puede temblar el pulso y caérseles el moco dentro de tu apertura de barriga, que es bastante peor... Y ni siquiera te dejan ponerte unos calcetines gordos...
Se presenta el anestesista, te dice "Hola, yo soy el anestesista, te voy a poner la mascarilla y en un momento verás cooooOoomooooOoo…"

…Y YA NO ME ACUERDO DE MÁS… Bueno sí, que a los 5 minutos escasos te despierta diciendo "Hola, soy el anestesista otra vez, todo ha salido muy bien", y tu, aturdida, con una risa tonta propia de una borrachera de medio día, pensando que aún no te han operado, vas a decirle algo a ese señor tan apuesto, cuando te das cuenta de que el cerebro manda órdenes a la boca de hablar, pero la boca parece gangosa y llena de conguitos, y el sonido que sale, no tiene nada que ver con lo que querías decir… Y ahí es cuando eres consciente de que si, que te han operado, aunque sólo hayan pasado 5 minutos para ti, pero que para ellos han sido tres horas de duro trabajo, con tu vida en sus manos, y que te han abierto, te han quitado lo que no funcionaba, te han vuelto a cerrar, y sigues viva!!… Y te apetece un bocadillo de calamares, sin entender por qué, ya que ni es el lugar más apropiado, ni tienes los brazos libres con tanto cable como pa comértelo. Pero  te apetece. Misterios de la ciencia médica.

Y es entonces cuando (aunque no le tenías miedo a la anestesia, y a eso que cuentan de que puede que no salgas viva y que te quedes tonta) ves que estás entera (excepto por el cacho de carne que han tirado a la basura, y que no sería muy necesario cuando te lo han quitado y sigues viva) y te dan unas 12 piedras verdes del tamaño de aceitunas de Jaén en un bote de orina. Hala, de regalo!
En ese momento piensas: "Estoy viva! y no me duele ná!"... No hija, no te duele ná porque aún estás bajo los efectos de la anestesia, lo que viene a ser drogá perdía... Pero cuando se te pasen, verás... Verás lo que es tener la barriga rajá cual víctima de puerta de discoteca, pero a lo fino y costeado por el Estado Español...

Te llevan de vuelta a tus aposentos, donde eres recibida por tu compañera de encierro y tus familiares y amigos más cercanos, a los que te da más alegría ver de lo que nunca hubieses pensado ;)




Se te cae la baba mirando esa apetitosísima sopa de Avecrem y esa cuajada Danone que le han puesto a tu vecina, pero a ti no, porque acabas de ser operada, pero que de buena gana te tomarías cual suculento manjar... Qué hambre da que te operen oye!! Menos mal que no te operan to los días...

Como la ciencia avanza ¡¡Que es una barbaridad!!, ya no tienes que pasar 15 días encamá, no. Ya con que pases una noche, es suficiente, y luego ya vas y te curas en tu casa, que aquello no es un Resort y hay mucha gente esperando ocupar tu puesto. Es lo que tienen los recortes gubernamentales, que te largan rápidamente, con las ganas que tenías tu de pasar una semana tumbá sin poner lavadoras ni ir al puñetero Mercadona... Pos va a ser que no.
Esto ya es como los restaurantes de comida rápida, pero en hospital. Llegas, te operan y te largas.
Me hace gracia que digan que una cama hospitalaria cuesta alrededor de unos 150€ al día, vamos, ni que estuvieses en un Meliá en el centro de New York. Y las tres "comidas" salen por unos 35€. Sale más barato irse 15 días a Roquetas con pensión completa, y no te quitan ningún cacho de carne. Pero bueno, como lo paga la Seguridad Social, no te quejas.
El motivo de este post no era otro que agradecer y alabar el trabajo del personal sanitario, que en su gran mayoría, tienen VOCACIÓN y disfrutan con lo que hacen, son simpáticos contigo, y te tratan con cariño y profesionalidad. Ellos, y sólo ellos, son los que hacen que la máquina funcione, sin demostrar el hastío al que le hacen llegar los dirigentes del cortijo en el que trabajan. Vamos, que en unas escasas 24 horas, les pillas cariño y todo a algunas.

En agradecimiento les dejé una caja de bombones y uno de los ramos de flores que me habían regalado, para que lo pusieran en el cuarto de estar de enfermeras y les alegrara un poco la vista, porque de verdad, al irme de allí cojeando, me sentía en la necesidad de agradecerles de alguna manera lo bien que me habían tratado, y no llevaba encima otra cosa para demostrárselo.
Porque no tiene que ser fácil ni agradable trabajar en un edificio tan viejo, viendo siempre gente enferma, asustada, no siempre con buenos modales, y acostumbrándose a que pasemos por allí como churros, uno detrás de otro. Les dio mucha alegría que les hiciera ese regalillo, me lo agradecieron exageradamente, muy sorprendidas, y es que, me dijeron, no es usual que la gente se vaya de allí dándoles las gracias por su trabajo, sino quejándose por todo, sin pensar que su vida, depende de ellos, y lo hacen lo mejor que pueden y saben. Excepto la amargada de turno, que tiene que estar para dar color al tema.
Es curioso, porque todas y cada una de las 4 ó 5 veces que he estado ingresada, entre el personal que sí es agradable y cariñoso, siempre ha habido una malafollá estúpida que te trata como a un estorbo. A éstas, las podían poner a todas juntas en la planta de Enfermedades Mentales, o en la de Accidentados de Tráfico, a ver si se matan entre ellas, o se les bajan un poco los humos al ver que, si un día les toca estar al otro lado, quizá se encuentren a alguien como ellas, y no iba a ser nada agradable su estancia.
Pero bueno, tiene que haber de tó en tos laos. A ver si es que en los bancos son todos simpáticos, o en los juzgados, o en el Carrefour... Pos eso.

Repito, mi agradecimiento y reconocimiento a los que se dedican a curarnos a los estropeaos, por su trabajo y su dedicación, por esas absurdas guardias de 24 horas, que no sé qué humano es capaz de rendir 24 horas sin parar, no siempre contando con todos los medios necesarios, y aunque a veces los critiquemos y nos quejemos, deberíamos tener en cuenta que le Medicina no es una ciencia exacta, y en ningún hospital van a matarte a posta, o a dejarte peor de lo que entraste. Ser médico o enfermero no se hace por dinero, se hace por vocación.

Nos ponemos en manos de PROFESIONALES, y debemos entender a la presión a la que están sometidos, y lo que tienen que aguantar a sus jefes, que en la mayoría de los casos, no saben hacer la "o" con un canuto, y más que ayudar, les entorpecen el trabajo. Además de cobrar muchísimo más que los que de verdad curran y mantienen el chiriguito a flote.
















Se les exige mucho más que a ningún otro profesional. Vamos, que si el cartero se equivoca de buzón, no se la liamos, o si el mecánico no nos arregla la ventanilla, no le ponemos una denuncia... Ya, no es lo mismo, pero poneos en su lugar por un momento, y daos cuenta de que si algo sale mal, parte de "culpa" la tiene nuestro organismo, que no ha reaccionado bien, porque no somos robots. No toda la responsabilidad es suya, al menos, en la gran mayoría de los casos.


Y a ver si dejan de construir hospitales que parecen aeropuertos espaciales y luego no tienen ni tiritas, ¡¡que lo importante es lo de dentro!! Los que gestionen esos temas, deberían estar en la cola del paro, y no en mullidos sillones calentando su culo.


De todos modos, espero no tener que pasar más por una operación, porque ya no me quedan más órganos quitables!! Que me voy a quedar en los huesos literalmente!!

 Y olé por los sanitarios (con vocación) de este país!

Relacionado: Leed el post dedicado a Spiriman:
http://masolaquelaluna.blogspot.com.es/2016/11/spiriman-el-nuevo-mesias.html


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